Sueño en el Ártico: Qué Nos Enseña la Falta de Luz Durante el Invierno.
Imagina no ver el sol durante semanas o incluso meses. En el Ártico, la oscuridad casi perpetua no es absoluta: los rayos del sol se filtran tenuemente a través de la atmósfera, y las auroras boreales y la nieve reflejan la luz, creando un resplandor que ilumina la oscuridad.
Para muchos habitantes del Ártico, la noche polar es una época fascinante. Esther Berelowitsch, que vive en Inari (Finlandia), disfruta de esta oscuridad, ya que le permite dormir mejor. Sin embargo, para otros, la falta de luz solar puede provocar tristeza, letargo e incluso depresión.
El desafío de dormir en el Ártico incluye la alteración del ritmo circadiano, afectado tanto por la luz solar durante el solsticio de verano como por la oscuridad en invierno. En zonas como Tromsø (Noruega), la noche polar dura unas seis semanas, y en Alert (Canadá), casi cuatro meses. La falta de luz puede desencadenar trastornos afectivos estacionales (TAE), que afectan a entre el 2% y el 8% de la población en Europa y a millones en Estados Unidos.
Sin embargo, estudios sugieren que la forma en que percibimos el invierno influye en cómo lo experimentamos. Un estudio en Noruega demostró que tener una actitud positiva hacia el invierno mejora el bienestar general. Además, los indígenas sami, acostumbrados a la noche polar, tienen menos problemas de insomnio que otros habitantes.
Para mejorar el sueño, los expertos recomiendan reducir gradualmente la luz antes de acostarse, ya que la exposición a luz azul puede alterar la producción de melatonina, la hormona que regula el sueño. La luz tenue, como la de velas, favorece la producción de melatonina y facilita el descanso.
El ejercicio también juega un papel crucial. Realizar actividad física, especialmente por la mañana, ayuda a regular el ritmo circadiano. Berelowitsch, que practica esquí y caminatas al aire libre, lo confirma: mantenerse activo en invierno mejora el bienestar y la calidad del sueño.
Los estudios también sugieren que necesitamos dormir más en invierno. En zonas polares, donde la luz solar es mínima, la duración del sueño tiende a aumentar en esta temporada.
Por último, adoptar un ritmo más lento en invierno y rodearse de seres queridos puede beneficiar la salud mental y mejorar la calidad del sueño. La noche polar, para muchos, es una oportunidad para reflexionar, disfrutar de actividades tranquilas y compartir momentos con la familia y amigos.
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